Recursos para la educación emocional

Foto de Engin Akyurt de Pexels
Foto de Engin Akyurt 

En este mes de noviembre Emolab quiere recomendaros algunos recursos bien interesantes para la educación emocional:

Congreso educación emocional

El próximo fin de semana (23 y 24 de noviembre) se celebrará en Pamplona el V Congreso de Educación Emocional, organizado por Leticia Garcés Larrea, pedagoga e impulsora de la plataforma Padres Formados y de la campaña #educarsinmiedo

Agenda familiar 2020

Una maravillosa herramienta creada por Patricia de Calatrava y Leticia López Aguado, de Educar con Felicidad.

Se trata de una agenda anual para el 2020, creada por dos terapeutas familiares, con contenidos educativos y psicológicos destinada a familias en general. Cada mes desarrolla un tema (apego, resiliencia familiar, acoso escolar, disciplina positiva, diversidad familiar, prevención del abuso sexual en la infancia…) desarrollado en un artículo, diferentes post semanales y una herramienta reflexiva y de autoconocimiento.

La Agenda Familiar 2020 es la herramienta que organiza y aporta el aprendizaje, para que las familias puedan aprender a identificar las necesidades reales de los menores. En los 12 meses que componen el próximo año, se tratan 12 temas fundamentales que facilitarán la conexión familiar, favoreciendo sus dinámicas relacionales. Se fomenta el buen trato a la infancia y se pone el foco en el autocuidado y el propio trabajo personal a través de ágiles herramientas reflexivas.

Es un material destinado a familias en general, pero tiene mucho más impacto si los contenidos se trabajan y desarrollan además en grupos de escuelas de familias o grupos terapéuticos, así como para las intervenciones directas de los equipos profesionales de intervención psico-social. Por ello también es muy útil para los profesionales.

¿Qué nos dicen las emociones?

La tristeza o la decepción nos indican que algo nos hizo daño, el miedo o la preocupación que hay un riesgo potencial del que nos conviene protegernos y la ira o la irritación que hay necesidades que no están siendo satisfechas.

Están, pues, al servicio de nuestro bienestar y supervivencia, y tratar de ocultarlas o reprimirlas nos desconecta de nosotros mismos y nuestras necesidades, y nos dificulta a su vez el conectar con las de los demás.

Necesitamos, pues, la mayoría de las veces, desaprender la educación emocional recibida y volver a conectarnos con nosotros mismos y nuestras emociones. Entonces sentiremos más libremente y nos será más fácil conectar con las emociones de los demás, seremos más capaces de contribuir al desarrollo de la inteligencia emocional de nuestros hijos o alumnos.

Educar las emociones: un juego de niños. Manual para educadores y familias

¡Hasta pronto!

Foto de Rakicevic Nenad 

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